DUO DINÁMICO EN SEVEN PICKS Y SENDA HERREROS

¡Magnífico trayecto realizado el sábado 17 de Marzo!…Por fin pude completar una de las rutas circulares de montaña que más ansiaba realizar desde hace largo tiempo. Fuimos, finalmente, dos personas, pero ¡qué gran compañero de andanzas me tocó!, nuestro querido Antonio Nieto; con él, he tenido el inmenso privilegio de compartir uno de los itinerarios más bellos de Guadarrama, y también su chocolate, ésta vez, solo para mí.

Salir en grupo es magnífico, pero, salir dos personas tiene un encanto especial ya que compartes la experiencia dentro de una atmósfera “forzada” de complicidad, donde la intimidad, con el paso de las horas, se hace cada vez más cálida, permitiendo que la confianza vaya abriendo tímidamente sus puertas, muy poquito a poco, posibilitando que uno se suelte y hable con mayor franqueza y naturalidad…Bueno, ¿a quién no le ha ocurrido esto?, lo sabemos de sobra, en la montaña se necesita hablar, compartir experiencias y confesiones, debatir sobre diferentes temas, y el dúo es perfecto para esta tarea, ¿no?…¿Os imagináis a dos personas que salen juntas a la montaña, se miran con recelo, caminando desconfiadas a gran distancia la una de la otra, sacándose la lengua constantemente en señal de reproche y tirándose piedras si uno se acerca demasiado al otro? Pues, ¡claro que no ocurre!, la ruta compartida en la montaña invita a todo lo contrario, al acercamiento y a la confianza, y máxime si se trata de dos personas. Pues lo pasamos en grande, hablando de temas varios, ¿cómo se inició en la montaña en su juventud?, experiencias e ilusiones vividas, ¿cómo conoció a Azimut y los clubes anteriores donde estuvo?, el gran carisma que tiene Pedro, nuestro guía, y lo bien que nos orienta en las rutas, -bajito entre nosotros, lo digo para hacerle la pelota y que me haga buenas rebajas en la excursiones-…sigo, ¿qué iba diciendo?, ah sí, lo excelente guía que es Pedro, en fin, que habíamos llegado a congeniar tanto que ¡hasta Antonio me recitó un soneto!, que no bromeo, lo hizo encima de una piedra y declamó los versos de un maravilloso soneto que compuso tiempo atrás, haciendo aspavientos con las manos, erguido y mirando con gravedad al infinito, ¡todo un espectáculo! Le he instado a que lo publique en nuestro blog, pero no cree que la gente lo entienda. Que sí Antonio, que, así como los ojos se hicieron para la luz, los poemas bonitos están hechos para ser transmitidos y compartidos…Lo dejo en tus manos, sí, en serio, ¡un soneto precioso!…Ah, por cierto, claro que no se subió a la piedra, pero sí que lo recitó que es lo importante.

Pues, empezamos la ruta desde Cercedilla, donde pronto cogimos el PR-30 hasta el Puerto de la Fuenfría, luego decidimos tirar hacia el collado ventoso, iniciar la subida a siete picos y volver por la senda Herreros hasta la pradera de Navarrulaque, para llegar de nuevo a Cercedilla por la senda Sevillano. Una ruta, sin duda alguna, preciosa, con una variante interesante que realizaremos en otra ocasión para ir por el apeadero de Siete Picos. El momento más intenso, cuando comimos, qué silencio alrededor y qué panorámica tan sugestiva y relajante: delante de nosotros teníamos la cuerda de las cabrillas y detrás de ésta, solemnes, la bola del mundo y la maliciosa más al sur. El tiempo, con nubes altas y sol intermitente, no podía ser mejor y nos felicitamos por ello en varias ocasiones. ¿Anécdotas y enseñanzas?, con Antonio, no paras de aprender y esta crónica se alargaría en exceso si tuviera que contar todo lo que me enseñó. También, durante el trayecto, hablamos de cine y me gustaría destacar el relato de una de sus escenas favoritas, perteneciente a la película “El dorado”, donde entra Missisipi en un salón y se dirige hacia un grupo de vaqueros que juegan alrededor de una mesa, enseñándole a uno de ellos un sombrero, y le pregunta –“¿Conoce este sombrero?”, a lo que el interpelado contesta –“¿Por qué habría de conocer a un sombrero?”, -carcajadas entre los asistentes-, y contesta Missisipi –“Porque Vd. mató al hombre que lo llevaba”… Oye, que me lo escenificó todo en inglés –“because you killed the man who wore it”. Inquietante, ¿no?, pues el desenlace es tan emocionante que dejo a Antonio que os lo cuente en alguna otra ocasión.

Llegamos a Cercedilla, y no dejamos de visitar a su pastelera preferida “Lorena”, con la que estuvimos un buen rato de “charleta”, informándola, que ya era famosa entre los socios del club gracias a Antonio. Había un mercadillo con puestos en la plaza y nos entretuvimos visitándolo, mientras hacíamos tiempo, hasta la llegada del tren. Finalmente, cogimos el tren, mientras el coloso de siete picos, mayestático, se despedía de nosotros saludándonos con su imponente corona de siete puntas. Una gozada de excursión que repetiremos en otra ocasión con una nueva de las muchas variantes que Antonio conoce en esa zona, porque se conoce todas las sendas, de dónde vienen, hacia dónde van, dónde confluyen unas con otras…ect…¡Ay, qué gran Teseo, qué bien nos guiarías por el laberinto de Dédalo! Hasta la próxima. ¡Un saludo aziblogueros!

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