LA MAROMA Y EL PICO DEL CIELO EN SEMANA SANTA.

¡Un saludo azibloqueros!…Bueno, me ha tocado a mí, hacer la crónica de esta maravillosa ruta organizada por Azimut en semana santa, durante la cuál, hemos tenido la oportunidad de conocer el pueblo de Nerja y sus alrededores y, os puedo decir, con total sinceridad y jurando con la mano en la Biblia, que es uno de los rincones con mayor encanto y belleza de la península, donde el mar y la montaña se alían para crear fascinantes parajes llenos de magia, para disfrute y deleite de aquéllos que tuvimos la gran fortuna de compartirla. Ante todo, y por encima de cualquier cosa, un sonoro aplauso para Pedro, nuestro guía, por su inapelable acierto en la elección y la excelente organización…El Hostal, donde nos alejamos, “La Ermita”, no podía estar mejor ubicado, con una panadería en frente de gran calidad y situado muy próximo al casco antiguo, donde destacaría un lugar bautizado por el Rey Alfonso XII como el “Balcón de Europa”, hermosa plaza en lo alto de un acantilado con unas vistas grandiosas de todo el mar mediterráneo. ¡Enorme Pedro, todo nuestro agradecimiento!…Bueno, en cuanto terminéis de aplaudir, continúo mi crónica, ¡se os van a desgastar las manos!…

Éramos ocho personas, los elegidos para compartir esta gran aventura y salimos de San bernardo en dos coches, uno comandado por Carlos Revilla y el otro por Vínsentbudha. Después de seis horas de viaje con charlas y debates sobre tópicos y temas diversos ejerciendo el papel de salvadores del mundo (¡Vinsentbudha, en actitud meditativa, se concentraba en la carretera, y daba la callada por respuesta ajeno al mundanal ruído!), llegamos al Torcal de la Antequera, donde, para calentar motores, y como preludio a las dos ascensiones “estrella” de los días posteriores, hicimos una pequeña excursión de dos horas por este insólito paraje, famoso por sus rocas calizas esculpidas por el viento y la acción del agua de la lluvia, que, con el paso del tiempo han ido modelando formas caprichosas e inquietantes, las cuáles, con un mínimo de imaginación, se podrían asemejar con apariencias fantasmales de la vida cotidiana. Era un lugar lleno de misterio y embeleso que agitaba el alma y no dejaba indiferente y, muchos, coincidimos en que era un decorado perfecto para una película de alienígenas o el marco ideal para el rodaje de algo parecido al “planeta de los simios”. Daba la sensación de que una experta mano de otro mundo hubiera dado forma a esas turbadoras siluetas rocosas. Alfonsozen, absorto por la contemplación del paisaje e impulsado por su irrefrenable deseo de fotografiar todo, empezó a elevar su estado de conciencia y a alejarse del grupo, buscando el retiro del monje penitente, no sin antes confesarme con plácida voz: “-Ves ese imperceptible guijarro, ¡es el universo!” y acto seguido le hizo una fotografía al microscópico chinarro. ¡Es broma!…Jajajaja…

 Formaciones kársticas Torcal de Antequera

Después de una visita al centro de interpretación del Torcal, cogimos los coches rumbo a Nerja donde llegamos al hostal entrada la tarde. La cena, como es habitual, fue muy agradable y entretenida, sentados en una mesa presidida por un precioso cuadro que plasmaba, bajo la tenue luz de la luna, una visión nocturna del imponente viaducto de Nerja. Nos acostamos pronto para estar descansados ante el excitante reto que teníamos al día siguiente: acometer la subida al pico del cielo (1508 m) una vez superados sus 1400 metros de desnivel. Desde las cuevas de Nerja, empezaba la senda que nos llevaría a la cima del pico del cielo, en una ascensión dura y exigente, que luego no fue tal, ya que la extrema belleza de las vistas con el mar azul como telón de fondo, hacían olvidar todo esfuerzo y nos llenaban de energía y entusiasmo, alimento básico para estimular el cuerpo de mayor brío e ímpetu en su camino hacia la cima. Llegó Carlos el primero, y yo, siguiendo su estela, el segundo, de lo que estoy tremendamente orgulloso, aunque debo decir que los dos no paramos para comer un tentempié mientras que el resto sí lo hizo, lo que nos permitió obtener cierta ventaja. Fotos en la cumbre, algarabía y abrazos, muchas risas, e inicio del descenso, con Carlos bajando a una velocidad de vértigo como el que huyera de los latigazos de su amo. Levantando una estela de polvo tras sus pasos, parecía una locomotora encabronada, y pronto lo perdimos de vista. Después de 6 horas de esforzada ruta llegamos a las cuevas de Nerja, y entramos para visitarlas, sin sospechar, tan siquiera, que íbamos a ser testigos de uno de los espectáculos visuales más deslumbrantes que pueda contemplar un ser humano; todos quedamos boquiabiertos y estupefactos ante la belleza de ese paraje natural donde habitaron seres humanos hace más de 25.000 años, lleno de inmensas galerías y pasadizos, con espectaculares formaciones rocosas y colosales columnas moldeadas por un proceso de erosión debido a la absorción del agua que se filtraba desde el exterior…Bueno, en definitiva, ¡algo increíble!, y os remito a Pedro que explica muy bien todo este proceso…¡Es que le encanta y disfruta mucho hablando de ello!…Destacar que el Sábado, con grupos reducidos de 8 a 10 personas, se pueden visitar las galerías superiores con pinturas rupestres de más de 42000 años, que se especula puedan ser obra de los Neandertales, y la visita a esa zona, cerrada al público por motivos de conservación, requiere de cierta destreza y forma física para ascender y descender por cuerdas. ¡Que sí, que los de Azimut, lo tendríamos chupao!…

 

Llegamos al hostal por la noche, e inmediatamente, después de cenar, Vinsentbudha y yo, agotados, nos fuimos los primeros a dormir, mientras el resto del grupo se encontraba enfrascado en una discusión de no sé qué de “antidisturbios” y “dopajes”. Parece ser que, sobre la una de la mañana, hubo una “tamborrada” de una procesión que se detuvo largo tiempo en frente del hostal manteniendo en vilo a mis dos compañeros de habitación, aunque yo no me enteré de nada, de lo cual me alegré enormemente. Al día siguiente subimos la Maroma (2066 m), el techo provincial de Málaga, con sus 1400 metros de desnivel, iniciando la ascensión por el sur desde el pueblo de Canillas de Aceituno. Pronto Carlos, con paso firme y decidido, haciendo gala de ese espíritu inquebrantable que forja a los grandes montañeros, empezó a adquirir ventaja sobre el resto del grupo, y desapareció de nuestra vista demostrando que se encuentra en plena forma y que, frente a su vigor y fuerza, una pedazo de mula de carga se queda pequeña.

La ascensión a la Maroma, ¡no hay palabras para describirla!, exigente sí lo fue, pero ni siquiera uno se da cuenta, y solo puedo calificarla de maravillosa, con unos paisajes que hechizaban el alma por sus impresionantes vistas y su  atractivo relieve. ¡Todo un verdadero lujo para un amante de la montaña!…Especial mención a Laura, la única mujer que formaba parte de la expedición, que demostró una gran energía y resistencia, siempre en la cabeza del grupo, y probando que este deporte está hecho para las mujeres y lo único que se requiere es tener ganas y quitarse el miedo a lo desconocido ya que cualquiera puede conseguir lo que se proponga. Bueno, menciono  este punto, ya que tuvimos un interesante debate sobre este tema y el nivel de exigencia en las rutas. Sería interesante tener en este blog el punto de vista de Laura sobre qué le pareció la ruta realizada y la dificultad encontrada como mujer. Podría escribir un interesante tratado “La mujer y la montaña: beneficios y estética para la belleza y la salud”.  Insisto, nos pegó un repaso a mí y a muchos de los que asistimos…Para acabar con este apartado, salimos por la noche al casco viejo de Nerja para celebrar la culminación y lo pasamos en grande en un par de sitios de “copeteo”.

No puedo terminar esta crónica sin mencionar dos cosas que marcaron poderosamente nuestras vivencias en esta fantástica comarca: una es el pueblo de “Frigiliana” de visita absolutamente recomendable para aquéllos que se desplacen por esta zona, ya que es precioso, con unos balcones y vistas de lujo para tomarse unas cervezas, actividad a la cual dedicamos todo el día anterior antes de regresar a Madrid. La otra, -se me quiebra la voz y la intensa emoción me embarga-, es la figura de Miguel Joven “Tito”, protagonista de la afamada serie de TV “Verano Azul” que se rodó precisamente en Nerja e hizo famoso a este pueblo a principios de los años ochenta. Pues, en la siguiente página web www.nerjaveranoazul.com,  encontraréis múltiples excursiones organizadas por nuestro admirado héroe y miembro honorífico de pleno derecho del Club Azimut, destacando la ruta “Nerja-Verano Azul” con anécdotas y lugares emblemáticos donde transcurrió el rodaje de la célebre serie relatados por Miguel Joven “El tito”. Además, hay un sorteo en el que participar para pasar dos días en Nerja, de la mano, otra vez, de Miguel Joven “Tito” y yo ya me he apuntado y no dejo de rezar todos los días para que me toque y volver a ese estupendo paraíso terrenal. Paraíso, por cierto, desconocido y descubierto por todos nosotros en unas magnificas vacaciones de semana santa, ¡nuestras almas con luz de verano  azul para siempre!…No me queda más que pedir un gran aplauso y una ovación para aquéllos valientes que, a pesar de los adversos pronósticos del tiempo, se embarcaron en esta gran aventura: hablo de “Laura, Miguel Ángel, Vinsentbudha, Carlos Revilla, Paco, Alfonso, Pedro, y Servidor”. ¡Un admirado bravo para todos ellos!…¡Un saludo aziblogueros y hasta la próxima!

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