Ruta de San Rafael a el Escorial por Abantos o “un día perfecto”.

¡A la nueva moda con la mochila por delante!

¡A la nueva moda con la mochila por delante!

¡Un saludo aziblogueros!…¡Noto vuestra ansiedad, noto vuestra expectación, vuestro pálpito cargado de deseo e ilusión por escuchar esta crónica!…¡Qué ganas teníais!, ¿no?, ¡Por favor Edu, deja de aplaudir, que se te van a desgastar las manos de tanto entusiasmo que pones en leerla!…Bueno, una ruta excelente y preciosa, ¿por qué?, porque cuando deserta todo el mundo y vamos, simplemente, aquellos que nos puede más el corazón que la mente, pues, ¡no falla!, se produce una alquimia en el grupo que transforma todo lo que uno ve y siente en algo trascendental y maravilloso. ¡Ese es el gran secreto tan buscado durante siglos por los alquimistas!…¡Lo tenemos oculto en nuestros corazones y la llave que lo abre son las ganas y el entusiasmo que ponemos en hacer las cosas!…Pues quedamos en la estación de Príncipe Pío para coger el bús de las 9h 30 que nos llevaría hasta San Rafael…Y empezó la magia y el hechizo de esta preciosa ruta…Apenas tardó el autobús 45 minutos y llegamos a San Rafael a las 10h 15mn y, ¡como no!, antes de empezar la ruta, fuimos directos a desayunar a una chocolatería estupenda que conocía Antonio…Pues, el chocolate resultó ser delicioso así como los churros y las porras…Estaban tan ricos que cuando quedó un solo churro en la bandeja, al no llegar a un acuerdo, hubo un duelo a cuchillo entre Antonio y yo para ver quién se lo comía y nos enzarzamos en una lucha despiadada por el churro al grito de “-¡¡¡Que hablen los aceros!!!”…Jajajaja…

Autorretrato del grupo

Autorretrato del grupo

Los protagonistas de esta ruta éramos los cuatro magníficos: Antonio, Adriana, Carmen y Nano. Comentar una anécdota que acaeció durante el desayuno cuya protagonista fue Adriana, la nueva incorporación, que resultó ser una experta sanadora Reiki…Yo me quejaba de un golpe que me di en la pierna con el pico de la cama cuando me levanté atolondrado a las 6 de la mañana y me molestaba bastante, ya que, el fin de semana anterior, al despertar a la misma hora, me di otro  golpe y ¿dónde?, pues en el mismo sitio, ¡si es que esto de la montaña es mú sacrificao!…Inmediatamente Adriana me hizo levantar la pernera y puso su mano sobre el cardenal adoptando una actitud de concentración total (eso sí, mientras se comía un churro con la otra, ¡qué raro!, ¿no?) e inmediatamente el moratón empezó a diluirse hasta desaparecer completamente, ante la atónita mirada de Antonio, quien, eufórico y fuera de sí salió de la churrería alzando las manos al cielo y gritando como un poseso “-¡¡¡Viva el flujo energético, viva el flujo energético!!!”…Jajajaja….

¡Disfrutando de un merecido descanso en cuelgamuros!

¡Disfrutando de un merecido descanso en cuelgamuros!

Iniciamos la ruta desde San Rafael haciendo una ascensión hasta el collado de hornillo que duró aproximadamente una hora, siguiendo el cauce de un riachuelo. Desde el collado de Hornillo, girando en dirección suroeste, se puede ascender al pico “Cueva Valiente” (1903 m) que, según Antonio y Carmen, es muy bonito y merece mucho la pena subirlo, pero, decidimos que tendría que ser en otra ocasión al ir escasos de tiempo y al ser, nuestra ruta programada, ya larga de por sí. Bueno, durante el inicio de este itinerario, nos quedamos perplejos al ver que Adriana, se puso la mochila en el pecho, es decir, por delante, y no en la espalda como hace todo hijo de vecino, y pronto decidimos hacer lo mismo convirtiéndonos en la vanguardia de una nueva moda que, ¡segurísimo!, se impondrá tarde o temprano en Azimut. ¡Nos reímos bastante haciendo el tonto!…Seguimos hasta el cerro de la Salamanca para tomar el GR-10 donde comenzaba uno de los espectáculos visuales más hermosos de toda la sierra de Guadarrama, con una panorámica que ponía los pelos de punta, por un lado, a nuestra izquierda, las límpidas cumbres nevadas de Siete Picos, la Bola, La Maliciosa, Montón de trigo, con la Pedriza en último plano, y por el otro, a nuestra derecha, la sierra de Gredos, al fondo, con las cumbres segovianas en un primer plano. ¡Impresionante, todo un espectáculo!, además el día era nítido y cristalino y se veía todo con una transparencia que nos hizo felicitarnos, varias veces, con auténtico entusiasmo, por tener la gran suerte de poder disfrutar de una jornada tan fantástica…Y, por debajo, los pinares del Valle de los Caídos con su imponente basílica excavada en la roca y la enorme cruz de granito que emergía del valle como una madre que quisiera extender sus sólidos brazos al que yerra en la vida, solo y perdido, en busca de un camino…Bueno, no hay palabras para definir qué espectáculo visual tan único nos regalaba la ruta por todas las partes, miraras donde miraras…Seguimos por el GR-10 hasta el Pocillo, pasamos por el cerro de la Carrasqueta, la Portera del cura, el Refugio de la Naranjera, donde encontramos a gente celebrando un convite, hasta llegar al Pico de San Juan lugar lleno de magia (creedme) para hacer un parada y comer, antes de alcanzar el Abantos, para el que, apenas quedaban 20 minutos de marcha…Bueno, fue una comida muy agradable, donde tuvimos la gran exclusiva de probar el nuevo bizcocho con chocolate atemperado de Antonio…Si, al final, Carmen me confesó, susurrándome al oído “-Tú has venido por lo mismo, ¿no?”, “-El chocolate atemperado de Antonio, ¿te refieres?, ¡que bien me conoces!” -le contesté-…¡Al cuerno con la montaña y las panorámicas y viva el chocolate atemperado de Antonio!… Jajajaja…

¡Degustando el chocolate atemperado de Antonio!...¡Riquísimo!...

¡Degustando el chocolate atemperado de Antonio!…¡Riquísimo!…

Finalmente, llegamos al Abantos, donde, nos hicimos algunas fotos e iniciamos el descenso, durante el cual le pregunté a Antonio si sabía de dónde venía el nombre de “Abantos” y ante su desconocimiento, le comenté, que creí haber oído que venía de una rara ave que antaño poblaba estos lugares y que se llamaba “Abantos”, a lo que me respondió, si no se referirían más bien al Albatros; inmediatamente trajo a mi mente el recuerdo de uno de los poemas más bonitos que se hayan escrito jamás y se lo comenté explicándole quién era su autor. En mi colegio, nos hacían aprender los poemas de los clásicos franceses, que debíamos recitar en clase y, entre ellos, aprendí un hermosísimo poema de Baudelaire El Albatros cuyo final todavía me estremece el corazón, incluso después de tantos años. Este poema lo compuso Baudelaire, en unas circunstancias especiales, a bordo de un barco que había tomado para hacer las Américas después de un terrible altercado con su padrastro, el Coronel Aupick, al que juró no volver a ver jamás…Me acuerdo muy bien de la historia que nos contó el profesor y me quedó grabada…Durante la travesía, los marineros capturaron a un albatros, lo maltrataron despiadadamente, se mofaron del ave zarandeándolo de un lado a otro, riéndose a carcajadas, hasta que el animal expiró ante la sensible mirada del poeta, cuyo genio creador compuso en ese momento este famoso poema, donde compara la vida del poeta con la de esta maravillosa ave que surca los cielos y suele acompañar siempre a los barcos en sus trayectos por alta mar. El final reza como sigue: “Le Poète est semblable au prince des nuées; Qui hante la tempête et se rit de l’archer; Exilé sur le sol au milieu des huées; Ses ailes de géant l’empêchent de marcher”, que viene a decir “El Poeta se asemeja a este príncipe de los cielos; Que desafía a la tormenta y se ríe del arquero; Exiliado en la tierra, en medio del griterío; Sus alas de gigante le impiden caminar”. A mi es que me encanta… ¡Qué bonito!…Resulta que el Albatros tiene un vuelo majestuoso, pero, cuando pisa la tierra se vuelve torpe y poco ágil al tener unas alas desproporcionadas que le impiden caminar…

¡Preciosas vistas de la Almenara y Machotas al fondo!

¡Preciosas vistas de la Almenara y Machotas al fondo!

Total que bajamos al Escorial, tomamos una cerveza en el Caserío y nos fuimos a un pequeño balcón exterior del monasterio que daba al jardín, donde, según Adriana, se concentraban poderosas energías y fuerzas telúricas que revitalizan el cuerpo llenándolo de vigor y ánimo durante meses y donde, como prueba de ello, sientes en la planta de los pies un intenso calor energético…Probamos, algunos más escépticos que otros, y allí estábamos los cuatro acaparando el pequeño balcón y mirándonos expectantes a ver si sentíamos ese intenso calor en los pies, y parece que Antonio, ¡sí lo sintió!, ya que empezó a dar saltitos como si se quemase los pies, aunque, sus movimientos frenéticos de pies eran más bien producto de las prisas y la impaciencia ya que el tren a Madrid no esperaba y quería poner pies en polvorosa…Jajajaja….Me despedí de mis compañeros y los vi alejarse mientras, en mi interior, me invadía la preciosa melodía de la canción de Lou Reed “Perfect Day”, “la,la,la,la,la,la, oh, such a perfect day…” Sí, de eso sí que estaba convencido: ¡había sido un día perfecto!…¡Un saludo aziblogueros y hasta pronto!…

En el Pico de San Juan ¡donde comimos tan bién!

En el Pico de San Juan ¡donde comimos tan bién!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en El Rincón de Nano. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s