Sorpresas en el Valle de la Fuenfría

El Pico de Majalasna desde Marichiva.

El Pico de Majalasna desde Marichiva.

El pasado domingo fue un día lleno de sorpresas. Mi intención primera era subir la Loma del Noruego pero como la predicción meteorológica no era halagüeña decidí ir al Valle de la Fuenfría para recorrer dos caminos que había visto señalados en un mapa pero que no conocía: la Ruta del Agua y un nuevo PR. Cogí el tren de las 8 y según me acercaba a Cercedilla vi que la Cuerda Larga estaba completamente despejada y lamenté no haber mantenido mi plan inicial de hacer el Noruego. Es más, decidí probar suerte y caminar desde la estación de FFCC de Cercedilla hasta el puerto del Portazgo y coger ahí el bus 691 hasta Cotos. Pero, según caminaba por las calles de Cercedilla, el viento era tan fuerte y gélido que se me helaron la cabeza y las ideas, y por segunda vez abandoné la idea de hacer el Noruego porque imaginé que la sensación térmica allá arriba iba a ser aún peor. Como me dio pereza volver sobre mis pasos para coger el camino Puricelli, salí de Cercedilla por Camorritos. Gracias a ello pude conocer una nueva bollería recién abierta, en la que entré para presentar mis respetos al dueño y darme de alta como cliente habitual. Las bayonesas de chocolate estaban recién hechas y se derretían en la boca, por lo que visitaré de nuevo este establecimiento en el futuro para degustar el resto de su oferta. Una vez en Camorritos tomé el Camino de Fuenfría y entré en el Valle. En pocos minutos me crucé con el Camino del Agua, pero no lo tomé. Seguí recto hasta llegar al arroyo de la Venta. Ahí cogí el camino naranja que sube hasta la carretera de la República. Cogí dicha carretera hasta el cruce con el otro ramal del camino naranja; bajé por él hasta llegar a la pista Agromán, que pasa por el PR que quería investigar. Me llevé una pequeña sorpresa al descubrir que dicho PR lleva hasta la Pradera de los Corralillos. Una vez ahí no me apeteció volver al Camino del Agua; preferí hacer desnivel, así que caminé hasta el Chalet de Peñalara y cogí el camino que sube en fuerte pendiente hasta el collado de Marichiva. Cuando estaba a la altura del Poyal de Navalaosa me topé con dos cervatillos que pastaban tranquilos. Yo imaginé que saldrían corriendo al verme pero cuán grande fue mi sorpresa cuando vi que siguieron pastando tranquilos cerca de mí mientras yo los miraba y les hacía fotos. Una vez en el collado de Marichiva bajé por el camino de círculos rojos. En ese momento se levantó de nuevo un fuerte viento glacial, yo no recordaba cosa igual en esta época del año. Abandoné el camino en el cruce con el PR30 para coger una trocha que baja hasta la fuente del Retén, que apenas si tenía agua. Retomé el camino de círculos rojos hasta Cercedilla donde cogí el tren de las 14:30.
En total fue una ruta circular de 5 horas (a mi paso) sin paradas, con un desnivel acumulado positivo de unos 600 metros, muy apropiada para una escapada de nivel medio-bajo.

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