Travesía San Mamés-Buitrago por la Cuerda Carpetana

La llanura segoviana desde la Cuerda Carpetana

La llanura segoviana desde la Cuerda Carpetana

Ayer sábado quise continuar la aventura del pasado fin de semana y diseñé otra ruta larga con final en Buitrago, dado que este pueblo es el que tiene mejor servicio de autobuses. En esta ocasión cogí el autobús de las 8:00 al pueblo de San Mamés. Una vez allí caminé hasta la famosa chorrera, donde llegué a las 11:00 de la mañana.

En la chorrera de San Mamés

En la chorrera de San Mamés

Me dieron ganas de darme un baño pero continué caminando por la margen izquierda del arroyo hasta llegar a una de las dos pistas horizontales que recorren la falda sur de esta Cuerda Carpetana. Caminé por ella hacia la derecha durante 20 minutos, hasta alcanzar la base del cortafuegos que permite subir en línea recta hasta la pista horizontal superior. Y, una vez alcanzada esta pista, el cortafuegos continúa subiendo hacia el oeste hasta alcanzar la mismísima Cuerda. De nuevo me encontraba en la Cuerda Carpetana, la cuerda principal de la Sierra de Guadarrama, divisoria entre provincias y comunidades. Aunque debía continuar en dirección noreste, quise caminar primero en dirección contraria para subir a la cumbre del Lomo Gordo, cumbre que alcancé a las 12:30. Me sorprendió encontrarme allí un vértice geodésico, dado que este no aparece en mis mapas, aunque también es cierto que lo encontré derribado.

En la cumbre de Lomo Gordo

En la cumbre de Lomo Gordo

A continuación empecé a caminar hacia el noreste por la Cuerda, contemplando la llanura Segoviana a un lado y el Valle del Lozoya al otro. Al cabo de 40 minutos llegué al puerto de Linera.

En el puerto de Linera

En el puerto de Linera

Continué por la Cuerda hasta alcanzar la cumbre del monte Reliquias y su altísimo geodésico. Nunca había estado en esta cumbre y creo que con ella ya puedo presumir de haber estado en todas las montañas de la Cuerda Carpetana.

En la cumbre del monte Reliquias

En la cumbre del monte Reliquias

Después proseguí mi camino hasta los Berrocales, donde me encontré a varios parapentistas, cosa habitual en este lugar. Y poco después llegué al puerto de Peña Quemada, donde había estado una semana antes y desde donde bajé a Buitrago a coger el bus de las 16:30 a Madrid.

Otra ruta larga, caminada a paso ligero, llena de paisajes nuevos y caminos desconocidos.

 

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